Como Prevenir el Contagio de LA TUBERCULOSIS




Métodos de Control:

    Cualquier persona puede verse afectada por ésta infección, la enfermedad se propaga a través del aire mediante pequeñas gotitas de secreciones de la tos ó estornudos de personas infectadas de Micobacteryum tuberculosis. Para contagiarse de la tuberculosis debe de haber un contacto frecuente, familiar o una convivencia con personas infectadas. Es muy raro contagiarse de forma casual por un contacto esporádico en la calle.

    Una vez que la bacteria se introduce en el pulmón se forma un granuloma que es la infección primaria de la tuberculosis, este proceso no produce síntomas y en el 95% de los casos se recupera solo sin más problema. La bacteria de la tuberculosis pasa así a una fase de inactividad encerradas en un granuloma. Si por cualquier causa (otras infecciones, SIDA, cáncer, estrés, etc...) las defensas del cuerpo se debilitan las bacterias se reactivan y se produce la enfermedad.



A. Medidas preventivas:
  1. Educar a la población sobre el modo de transmisión y los métodos de control de la enfermedad.
  2. Mejorar las condiciones sociales que aumentan el riesgo de infección, como el hacinamiento.
  3. Hacer que las instalaciones médicas, de laboratorio y de radiología sean asequibles para el examen de pacientes, contactos y sospechosos, y para el tratamiento temprano de casos y personas en grave riesgo de contraer la infección; también debe haber camas para quienes necesitan hospitalización.
  4. Contar con servicios de enfermería de salud pública y servicios de extensión asistencial para supervisar en forma directa el tratamiento de los pacientes en el hogar, y para gestionar el examen y tratamiento preventivo de los contactos.
  5. El tratamiento preventivo con isoniazida ha resultado eficaz para evitar que la infección latente evolucione hasta producir enfermedad clínica en una elevada proporción de personas. Está indicado sistemáticamente en las personas infectadas menores de 35 años. Dado el mayor riesgo de hepatitis relacionada con la isoniazida en los ancianos, no siempre se recomienda usarla en las personas infectadas mayores de 35 años, salvo que existan uno o más de los factores siguientes: infecciones recientes, relación íntima o dentro de la familia con un caso activo; anormalidades en las radiografías de tórax compatibles con tuberculosis vieja cicatrizada , diabetes, silicosis, administración duradera de corticosteroides o de inmunosupresores, y enfermedad inmunosupresora como la infección por VIH. A las personas que comienzan a recibir tratamiento preventivo se les debe informar sobre los posibles efectos adversos, como hepatitis, fiebre por medicamentos o erupción intensa, y recomendar que interrumpan el tratamiento y consulten al médico en caso de surgir cualquier síntoma sugestivo. En las personas de 35 años de edad o mayores conviene practicar pruebas de función hepática como estudios básicos. En ningún momento se dará al paciente una cantidad de medicamentos que exceda de la necesaria para un mes. Se pedirá al paciente que vuelva cada mes al médico y le mencione los posibles efectos adversos. No es necesario practicar sistemáticamente estudios de vigilancia bioquímica de la hepatitis, pero son indispensables si aparecen síntomas o signos de dicha enfermedad. La administración de isoniazida está contraindicada si hay antecedentes de reacciones adversas graves a ella o si existe enfermedad hepática de cualquier etiología, excepto tuberculosis. En las mujeres embarazadas es más prudente posponer el tratamiento preventivo hasta después del parto. La isoniazida se administrará con mayores precauciones a las personas que consumen alcohol regularmente. La norma de emprender el tratamiento profiláctico, inclusive en grupos de riesgo especial, es poco práctica y no resulta útil para aplicación en masa en un programa de salud comunitaria, salvo que el programa terapéutico de los enfermos con tuberculosis activa sea muy amplio y perfectamente organizado, y logre un índice alto de curación.
  6. La aplicación de BCG a las personas no infectadas (tuberculinonegativas) puede inducir sensibilidad a la tuberculina en más del 90% de ellas. La protección ha variado mucho en diversos estudios de campo, tal vez debido a algunas características especiales de la población, la calidad de la vacuna o la cepa de BCG utilizada. Algunos estudios controlados han aportado pruebas de que la protección persiste a veces durante 20 años en situaciones de elevada incidencia, en tanto que otros no han demostrado protección alguna. Estudios recientes de casos y testigos y de contactos han demostrado persistentemente protección contra la meningitis tuberculosa y la enfermedad diseminada en los niños menores de 5 años de edad. Puesto que el riesgo de infección es muy pequeño en los Estados Unidos, no se utiliza BCG sistemáticamente. Puede considerarse su uso en los niños con pruebas tuberculínicas negativas a los que no se les puede administrar isoniazida como tratamiento preventivo, pero que tienen exposición continua a personas con enfermedad activa o exposición activa a pacientes infectados por microorganismos resistentes a la isoniazida y a la rifampicina, o que pertenecen a grupos con tasas anuales de infección nueva mayores del 1% anual. La vacuna BCG está contraindicada en las personas con enfermedades por inmunodeficiencia como la infección sintomática por el VIH; cabe aplicar BCG a las personas asintomáticas.
  7. Eliminación de la tuberculosis en el ganado lechero mediante las pruebas de tuberculina y el sacrificio de los animales reactores; pasteurización o cocción de la leche.
  8. Medidas para prevenir la silicosis en las plantas industriales y en las minas.
  9. El examen de esputo por análisis microscópico directo y por cultivo, cuando es posible, en las personas que acuden a los servicios de salud por tener síntomas pulmonares, puede revelar una elevada proporción de casos de tuberculosis infecciosa en las zonas de elevada incidencia. En muchas situaciones, la microscopia directa puede ser el método de localización de casos cuya eficacia en relación con el costo resulte más favorable, y constituir la primera prioridad en los países en desarrollo.
  10. En los Estados Unidos y otras regiones desarrolladas donde no se emplea sistemáticamente la vacunación con BCG, cabe recurrir a la reacción tuberculínica selectiva en grupos de alto riesgo de presentar tuberculosis, infección por el VIH, o ambos trastornos, como una medida para la detección de casos; esta medida podría aplicarse a inmigrantes que vienen de zonas donde prevalece la tuberculosis, y a grupos en gran riesgo de tener infecciones por el VIH, como las personas que abusan de drogas por vía intravenosa. En grupos de población en los que todavía se produce la enfermedad, las encuestas sistemáticas mediante la prueba de tuberculina pueden utilizarse para vigilar las tendencias de la incidencia de la infección. Los exámenes radiográficos están especialmente indicados cuando se identifiquen síntomas torácicos y pulmonares persistentes y los resultados de las pruebas bacteriológicas sean negativas.
  11. Las personas infectadas por el VIH deben someterse a la práctica de pruebas cutáneas con el derivado proteínico purificado (DPP) en el momento de identificar la infección por el VIH, e iniciar el tratamiento profiláctico si los resultados son positivos. Por lo contrario, habrá que considerar la búsqueda de infección por el VIH en todas las personas con signos de tuberculosis o infección tuberculosa.
B. Control del paciente, de los contactos y del ambiente inmediato:
  1. Notificación a la autoridad local de salud: En la mayoría de los estados (EUA) y países es obligatoria la notificación de los casos, Clase 2B (véase el Prólogo). La notificación debe indicar si los casos son positivos bacteriológicamente o si el diagnóstico se basa en la reacción tuberculínica positiva y en signos clínicos, o radiológicos, o de ambos tipos. Los departamentos de salud deben llevar un registro actualizado de los enfermos que necesitan tratamiento.
  2. Aislamiento: en el caso de la tuberculosis pulmonar, la mejor forma de controlar la infecciosidad del paciente es por medio de farmacoterapia rápida y específica, con la cual se logra la negativización del esputo en el término de unas cuantas semanas. El tratamiento intrahospitalario es necesario únicamente en los pacientes con enfermedad grave y en aquellos cuyas circunstancias médicas y sociales impiden el tratamiento en el hogar. Los pacientes con tuberculosis pulmonar y micobacterias en el esputo deben estar en un cuarto privado, con ventilación especial. Hay que enseñar a los enfermos a que se cubran la boca y la nariz cuando tosan o estornuden. Toda persona que entre en el cuarto debe usar mascarilla (si el paciente tose y no puede cubrirse la boca de manera adecuada). Los pacientes de tuberculosis primaria y aquellos cuyos esputos son bacteriológicamente negativos, que no tosen, y que reciben quimioterapia adecuada, no necesitan estar aislados. Hay que insistir constantemente en la necesidad de cumplir con el régimen quimioterapéutico prescrito.
  3. Desinfección concurrente: Es necesario mantener, como norma regular y sistemática, las prácticas adecuadas en cuanto al lavado minucioso de las manos y el aseo en el hogar. No existen precauciones especiales para la manipulación de objetos (platos, ropa sucia, de cama, prendas de vestir y efectos personales). La descontaminación del aire puede lograrse por ventilación y exposición a la luz solar, medidas complementadas por la aplicación de luz ultravioleta.
  4. Cuarentena: Ninguna.
  5. Inmunización de contactos: Está indicado el tratamiento preventivo (véase 9A5) de los contactos íntimos. En circunstancias especiales, como la exposición ininterrumpida a enfermos no tratados o que reciben tratamiento ineficaz y que tienen enfermedad pulmonar y esputo positivo, puede estar justificada la aplicación de vacuna BCG a los contactos familiares tuberculinonegativos, especialmente los lactantes y los niños (véase 9A6).
  6. Investigación de los contactos y de la fuente de infección: Es necesaria la prueba de la tuberculina en todos los miembros de la familia y contactos íntimos fuera del hogar. Si la prueba cutánea es negativa se repetirá dos o tres meses después de terminada la exposición. Es necesario practicar radiografías de tórax en los reactores positivos, en una y otra fecha. Está indicado el tratamiento preventivo (véase 9A5) en los contactos reactores positivos, y también en los que son reactores inicialmente negativos, en especial los contactos de corta edad e íntimos, hasta que las pruebas cutáneas repetidas demuestren que siguen siendo negativas.
  7. Tratamiento específico: Casi todas las infecciones iniciales curan sin tratamiento; si se las identifica, está indicado el tratamiento antimicrobiano preventivo con isoniazida para aminorar el riesgo de enfermedad progresiva o de reactivación ulterior. En los pacientes tuberculosos es necesario emprender el tratamiento rápido por medio de una combinación apropiada de medicamentos antimicrobianos. Los regímenes aceptados en los Estados Unidos incluyen la combinación de isoniazida (INH) con rifampicina (RIF), con o sin pirazinamida (PZA). La combinación preferida para el tratamiento intensivo local es la de isoniazida, rifampicina y pirazinamida; pueden usarse regímenes que incluyan los tres fármacos incluso por un período breve de seis meses. Los regímenes que incluyen solamente isoniazida y rifampicina deben continuarse durante nueve meses. Si se sospecha resistencia a la isoniazida, cabe agregar a los regímenes mencionados etambutol (MB) o estreptomicina hasta que se cuente con estudios de susceptibilidad a dichos fármacos. Puesto que una elevada proporción de los microorganismos de los pacientes que nacieron en países latinoamericanos, africanos y asiáticos es resistente a la isoniazida, es prudente incluir el etambutol en el tratamiento y administrarlo hasta que las pruebas indiquen que los microorganismos son susceptibles a los demás fármacos incluidos en el régimen. Si existe infección por el VIH es necesario que el tratamiento dure más tiempo. Si el esputo no se torna negativo después de tres o cuatro meses de tratamiento regular, se torna positivo después de una serie de resultados negativos, o si la respuesta clínica es insatisfactoria, hay que averiguar si el paciente recibe los medicamentos con arreglo a la prescripción del médico y si ha aparecido resistencia a los medicamentos. El fracaso del tratamiento por lo común es el resultado de la irregularidad en el consumo de los fármacos y no obliga a un cambio en el régimen terapéutico. Si se observa resistencia a los medicamentos, habrá que incluir por lo menos dos fármacos a los que sean susceptibles los microorganismos; nunca se debe añadir un medicamento nuevo a un régimen isoniazida y rifampicina, la duración mínima del tratamiento es del 18 meses. Los regímenes utilizados en los países en desarrollo que cuentan con pocos recursos económicos por lo común duran un año y consisten en el consumo diario de isoniazida durante uno o dos meses, y además uno o dos fármacos adicionales, seguido por la administración diaria o dos veces por semana de isoniazida y otro fármaco durante el resto del año. Los dos productos más utilizados en combinación con la isoniazida son la estreptomicina y la tiacetazona. En algunos países se han introducido la rifampicina y la pirazinamida solo en la fase inicial, para reforzar el régimen sin aumentar excesivamente los costos, con lo cual es posible acortar el esquema terapéutico y mejorar su cumplimiento por parte del enfermo. Los niños se tratan con los mismos regímenes que los adultos, aunque muchos expertos recomiendan prolongar el tratamiento durante tres a seis meses en los casos con enfermedad extrapulmonar que puede causar la muerte, como meningitis tuberculosa o tuberculosis miliar. No se utiliza el etambutol mientras no se revise la visión cromática del niño. En los Estados Unidos, la pirazinamida no ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos para su empleo en los niños. Todos los fármacos a veces causan efectos adversos. Rara vez está indicada la cirugía de tórax.

C. Medidas en caso de epidemia:
Es necesario mantener una vigilancia constante y tratar a los grupos de casos nuevos de infección que sean producto del contacto con un enfermo o no diagnosticado, así como emprender la búsqueda intensiva de la fuente de infección y el tratamiento que proceda.

D. Repercuciones en caso de desastre:

Ninguna.

E. Medidas internacionales:

Examen radiográfico de los inmigrantes que provengan de países con elevada prevalencia. Centros Colaboradores de la OMS





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