¿QUE ES LA TUBERCULOSIS?


        Es una enfermedad infecciosa producida por el Micobacteryum tuberculosis. Normalmente afecta primariamente a los pulmones pero puede extenderse a otros órganos.  La tuberculosis (TBC) es una infección causada por una bacteria. Normalmente ataca los pulmones pero a veces puede afectar otros órganos especialmente para las personas con un conteo CD4 debajo de 200.  La TBC es una enfermedad muy seria en todo el mundo. Aunque casi la tercera parte de la población mundial está infectada con TBC; pero un sistema inmune saludable normalmente previene el desarrollo activo de la enfermedad.

       El nombre tuberculosis proviene de la palabra tubérculo. Estos son pequeños tumores duros que se forman cuando el sistema inmune construye una pared alrededor de la bacteria de la TBC en los pulmones. 

       Hay dos tipos de TBC activa. La TBC primaria ocurre poco después de que una persona ha estado expuesta a la TBC. La TBC de reactivación ocurre en personas que estuvieron expuestas previamente a la TBC. Si el sistema inmune se debilita, la bacteria de la TBC puede salir de los tubérculos y causar la enfermedad activa. La mayoría de los casos de TBC en personas VIH positivas se deben a la reactivación de una infección de TBC que ya existía.

       La TBC activa puede causar los siguientes síntomas: tos por más de 3 semanas, pérdida de peso, fatiga constante, sudores nocturnos y fiebre especialmente por la tarde. Estos síntomas son muy similares a los causados por la pulmonía neumocitis pero la TBC puede ocurrir a cualquier nivel de células CD4+.

       La bacteria de la TBC se transmite a través del aire, cuando alguien con TBC activa tose o estornuda. Si usted tiene enfermedad de VIH avanzada o si se expone a una forma muy infecciosa de TBC puede desarrollar tuberculosis. Puede infectarse con TBC sin importar el nivel de las células CD4.

       Enfermedad por micobacterias que es importante como causa de incapacidad y muerte en muchas zonas del mundo. La infección inicial suele ser asintomática; la sensibilidad a la tuberculina se manifiesta en unas pocas semanas. Las lesiones, por lo general, curan y no dejan alteraciones residuales, excepto calcificación ocasional de los ganglios linfáticos pulmonares o traqueobronquiales. Aproximadamente el 95% de las personas infectadas inicialmente entran a esta fase de latencia, a partir de la cual existe el peligro permanente de reactivación. En el 5% de los casos, aproximadamente, la infección inicial puede evolucionar de manera directa hasta culminar en tuberculosis pulmonar o, por la diseminación linfohematógena del bacilo, causar afección pulmonar, miliar, meníngea o de localización extrapulmonar. En los lactantes, los adolescentes y los adultos jóvenes es más frecuente que la infección inicial tenga consecuencias y pronóstico graves.

       La tuberculosis extrapulmonar es menos común que la pulmonar. Puede afectar cualquier órgano o tejido, incluye meningitis tuberculosa, y tuberculosis hematógena aguda (miliar), y afecta los ganglios linfáticos, la pleura, el pericardio, los riñones, los huesos y las articulaciones, la laringe, la piel, los intestinos, el peritoneo y los ojos.

       La tuberculosis pulmonar progresiva surge por reinfección exógena o por reactivación endógena del foco latente que persistía desde la infección inicial. sin tratamiento, aproximadamente la mitad de los enfermos mueren en el lapso de dos años. La quimioterapia apropiada casi siempre cura la enfermedad. El estado clínico depende más bien de la presencia o ausencia de bacilos de la tuberculosis en el esputo, y también de la naturaleza de los cambios en las radiografías de tórax. antes de aparecer las manifestaciones clínicas surgen zonas densas anormales que denotan infiltración pulmonar, cavernas o fibrosis. Desde el comienzo puede haber fatiga, fiebre y pérdida de peso, en tanto que en las fases avanzadas adquieren importancia los síntomas de localización como tos, dolor torácico, hemoptisis y ronquera.

       Las personas que muestran infección por Mycobacterium tuberculosis, M. africanum y M. bovis casi siempre reaccionan a las pruebas cutáneas con dosis pequeñas de tuberculina, es decir, el bioequivalente de 5 unidades internacionales (UI) del patrón internacional del derivado proteínico purificado (DPP). La reacción a veces no aparece en las personas gravemente enfermas de tuberculosis; durante algunas enfermedades infecciosas agudas, en especial el sarampión; después de la vacunación con virus vivos atenuados, y en las personas que han sufrido inmunosupresión por alguna enfermedad o por fármacos. Las reacciones causadas por otras bacterias, inclusive BCG, tienden a ser menores; su frecuencia relativa varía con la prevalencia de esas otras micobacterias en el medio ambiente. Si prevalece la sensibilidad inespecífica, suele definirse una reacción positiva como aquella que tiene un diámetro de 10 mm o más de induración; hay que saber que esta cifra constituye un límite arbitrario y que no es adecuada para todas las situaciones y grupos de edad.

       Las dimensiones límite de las reacciones positivas verdadera varían y la induración puede alcanzar un diámetro de 15 mm en los adultos que viven en zonas con poca tuberculosis pero elevada frecuencia de otras micobacterias; por otra parte, hay que considerar como signo de infección tuberculosa, incluso una induración de 5 mm entre los contactos familiares de enfermos tuberculosos infectantes y personas con infección por el VIH. Cuando se hace en forma periódica la reacción tuberculínica en los adultos, una reacción ulterior con un incremento del diámetro que cumpla con los criterios de una reacción positiva en la población que se estudia se considera como conversión, e indica infección tuberculosa reciente. Esta definición también es arbitraria: cuanto mayor sea el incremento de la magnitud de la reacción y del tamaño absoluto de la zona reactiva, mayor será la posibilidad de infección tuberculosa reciente. La infección también puede deducirse cuando en una sola prueba se advierten 10 mm o más de induración.

       En los países desarrollados, el diagnóstico presuntivo de enfermedad activa se hace al demostrar la presencia de bacilos acidorresistentes en frotis teñidos, hechos de esputo u otros líquidos corporales, el frotis positivo justifica el comienzo del tratamiento antituberculoso. El diagnóstico se confirma al aislar e identificar los bacilos tuberculosos en el cultivo, lo que también permite precisar la sensibilidad del microorganismo infectante a los fármacos. En caso de no haber confirmación bacteriológica, cabe suponer la presencia de enfermedad en evolución, con confirmación histológica, bioquímica o radiológica.

 






Ir a Temas                                                                               Ir a Google